ENCRUCIJADA DE PAZ Y EMBOSCADA DE
GUERRA
(Para el Diario Occidente)
Hernando Llano Ángel.
El Dr. Hernando Llano es colaborador
de la Fundación Foro Nacional por
Colombia del Capítulo
Regional Valle del Cauca.
Las últimas decisiones del Presidente
Uribe nos sitúan de nuevo frente
a las encrucijadas de la paz que, desde
la Constitución del 91, han degenerado
en emboscadas de guerra. Lo más paradójico
de esta encrucijada, no es tanto que el
Presidente empiece a jugar como estratega
de la paz, sino que exija al ELN un cese
de hostilidades para entonces él
reconocer la existencia del conflicto armado.
Queda claro, así, que para Uribe
la política es la continuación
de la guerra con otros medios. Pero ahora
el panorama es mucho más complejo
e incierto que en épocas pasadas,
pues se dan una serie de circunstancias
inéditas. De un lado está
en vilo la posibilidad de la reelección
presidencial inmediata, pues todo parece
indicar que la Corte Constitucional va a
realizar una celosa y rigurosa interpretación
del trámite del Acto Legislativo,
bajo el principio de que en toda auténtica
democracia lo procedimental es sustancial.
Además de lo anterior, está
el agravante de las numerosas irregularidades
que se cometieron en el trámite y
aprobación de la ley estatutaria
de garantías electorales, sin la
cual no se podrá desarrollar un evento
electoral democrático. Para terminar,
está el proceso de reinserción
de las Autodefensas y su abierto proselitismo,
que agranda y proyecta más las sombras
de ilegitimidad sobre los próximos
comicios. Seguramente es por todo lo anterior
que el Presidente utiliza ahora la paz como
una estratagema electoral y pretende aplicar
la ley de Justicia y Paz concediendo sus
amplios beneficios a guerrilleros de las
FARC, sin importar que dicha organización
mantenga casi aislados y sumidos en las
tinieblas de la guerra y el miedo a los
compatriotas de los Departamentos de Caquetá
y Putumayo. Semejante cuadro de incoherencia
gubernamental, que algunos incautos llaman
astucia presidencial, lo único que
presagia es que de nuevo la paz está
bajo la asechanza de la guerra, así
nos resistamos a reconocerlo y muchos apostemos
por el protagonismo de los políticos
y el ocaso de los guerreros.
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