| Actualizado
en 26-sep-05
Herramientas
para la Gestión de las Organizaciones
Sociales
Exponemos a continuación
la presentación de esta colección:
INTRODUCCIÓN
La
Fundación Foro Nacional por Colombia,
en el marco del convenio de cooperación
con el Departamento Administrativo de Acción
Comunal Distrito (DAACD), desarrolló
un proceso de formación y asesoría
a organizaciones sociales de las 20 localidades
de Bogotá. El objeto de este proceso
consistió en desarrollar competencias
y habilidades en gestión interna y
gestión externa de las organizaciones,
procesos de comunicación y de animación
comunitaria, formulación y gestión
de proyectos locales y procesos de contratación
y ejecución de proyectos. El proceso
de formación se ejecutó bajo
los parámetros de la Escuela de Participación
y Gestión Social en el marco del plan
de desarrollo Bogotá sin indiferencia:
un compromiso social contra la pobreza y la
exclusión.
Este proyecto hace parte del conjunto de
iniciativas que impulsa la administración
del Alcalde Luis Eduardo Garzón, encaminadas
a fortalecer la participación ciudadana
en la formulación, ejecución
y seguimiento de las políticas públicas
en la ciudad y en sus Localidades. Precisamente,
la atención dada a las organizaciones
sociales está circunscrita a emprender
acciones de empoderamiento de tejido social,
de incidencia de un liderazgo individual y
democrático en la esfera pública
cada vez más activo, de construcción
de lo público y de una ciudadanía
de alta intensidad, de promover la participación
ciudadana en la gestión, control y
seguimiento de las políticas públicas
y, en general, de la gestión pública.
Algunos estudios han señalado el aumento
en los últimos años del número
y la importancia de las organizaciones sociales,
especialmente las de carácter territorial
y funcional, como instrumentos de primera
línea para la formación de capital
social en la ciudad. Dicho aumento parece
ser el resultado de muy diversos factores,
entre los cuales se destacan la importancia
adquirida por lo local en el contexto de la
ciudad, especialmente a partir de la aprobación
del Estatuto Orgánico de la Ciudad
en 1993, la multiplicación de las instancias
de participación ciudadana, especialmente
las de carácter sectorial, que estimularon
la organización de ciertos actores
sociales y, finalmente, el aumento progresivo
de los niveles de pobreza que han afectado
a segmentos cada vez más amplios de
la población y que llevan a ésta
a organizarse para reivindicar sus demandas
o para diseñar estrategias de acción
colectiva orientadas a la generación
y consecución de bienes y servicios
públicos.
La densificación del tejido social
en la ciudad no se ha reflejado, sin embargo,
en mayores niveles de participación
en el diseño, ejecución y seguimiento
de políticas públicas, en la
gestión del desarrollo de las comunidades
y en la cualificación de la interlocución
con el Estado. La amplia y compleja infraestructura
participativa de la ciudad ha abierto espacios
de interlocución entre los distintos
sectores que la habitan, la Administración
Distrital y las Alcaldías locales,
especialmente en el campo de la planeación,
que no han sido suficientemente aprovechados
por las organizaciones sociales y la ciudadanía
en general para avanzar hacia una gestión
democrática de la ciudad. Es cierto
que se han multiplicado los lugares, las oportunidades
y los mecanismos de encuentro y, más
aún, que nuevos sectores (las mujeres,
los jóvenes, los discapacitados, los
adultos mayores, las organizaciones culturales,
para citar los más visibles) han acudido
a ellos para lograr visibilidad en el escenario
público, pero ello no parece traducirse
en una incidencia significativa en la solución
de los grandes problemas de la ciudad y de
sus gentes a través de acciones que
involucren la acción ciudadana organizada.
El ejercicio de la participación ciudadana
en el escenario público exige por lo
menos dos condiciones: en primer lugar, la
existencia de condiciones estructurales e
institucionales mínimas necesarias
para que pueda tener lugar el proceso participativo.
Ellas aluden al conjunto de circunsatancias
que rodean los procesos participativos y que
estimulan/desestimulan, facilitan/obstaculizan
la participación de los ciudadanos
en la gestión pública. Incluyen
la existencia de instancias y mecanismos de
participación, las características
del entorno económico, social y político,
las acciones e instrumentos de origen gubernamental
que buscan fomentar la participación
y darle sostenibilidad y las normas que sustentan
el andamiaje institucionaal de la participación.
En segundo lugar, la existencia de actores
sociales que actúen como sujetos de
la participación, que sean su soporte
y aseguren su práctica permanente.
Tales sujetos, individuales y colectivos,
garantizan que la participación sea
efectiva en la medida en que estén
dotados de las calidades individuales y colectivas,
técnicas y políticas, necesarias
para la participación, de los recursos
para su ejercicio (información, dinero,
tiempo, organización) y de las motivaciones
que los lleven a sumarse a la acción
colectiva.
Los análisis realizados hasta el presente
muestran déficits importantes en ambas
condiciones, especialmente en el campo de
los actores sociales, tanto individuales como
colectivos (organizaciones sociales). Tales
debilidades tienen que ver con el bajo nivel
de autonomía de los actores, especialmente
de los más pobres, con respecto a agentes
externos, la ausencia de una conciencia clara
de sus intereses, la carencia de recursos,
especialmente los de información y
organización, la ausencia de habilidades
y competencias para el análisis de
la realidad, la construcción de iniciativas,
la formulación y gestión de
proyectos, la contratación, el seguimiento
y evaluación de proyectos y el dominio
de motivaciones utilitarias y ligadas a culturas
políticas alejadas de los principios
democráticos.
Es el reconocimiento de esa situación
el que ha llevado al DACCD a plantear la necesidad
de adelantar procesos de fortalecimiento y
articulación de las organizaciones
sociales y comunitarias del Distrito Capital
a través de la formación integral
de sus líderes, de manera que éstos
se conviertan en abanderados de la participación,
la democracia y el fortalecimiento de sus
propias organizaciones, e incrementen su capacidad
de gestión y autogestión del
desarrollo comunitario. A través de
la formación de líderes se espera
potenciar las organizaciones sociales de las
cuales hacen parte y convertirlas en pilares
de un desarrollo más humano de la ciudad.
Las cartillas que presentamos a continuación,
son el resultado del proceso de formación
y asesoría que se brindó a las
organizaciones sociales de las 20 localidades.
No solamente incluye la parte conceptual y
analítica de diversas problemáticas
sino que se incluye un conjunto de herramientas
prácticas para el ejercicio de sus
derechos y para promover una participación
incidente. Estas cartillas denominadas: Ciudadanía
Activa. Útiles para la Gestión
de las Organizaciones Sociales es un esfuerzo
que ha realizado el DAACD y la Fundación
Foro Nacional por Colombia para brindar herramientas
formativas y de acción a las y los
líderes de las diversas organizaciones
sociales del Distrito y las localidades, especialmente;
aunque pueden ser utilizaos por la ciudadanía
y organizaciones sociales de otros municipios
y territorios del país. Cada una de
las 6 Cartillas abordan temas diferentes pero
que tienen conexión entre sí
en la mira de cualificar y habilitar a la
ciudadanía y sus organizaciones para
el ejercicio de sus derechos y de la participación.
Las Cartillas son: Bogotá y sus Localidades;
Para comprender la Democracia; La Organización,
para Actuar Juntos A; La Organización,
para Actuar Juntos B; Planeación: de
los sueños a la realidad y Herramientas
para la Gestión de las Organizaciones
Sociales. Esperamos que estas cartillas cumplan
con su cometido de ser útiles en la
construcción de lo público.
FUNDACIÓN FORO NACIONAL POR
COLOMBIA
Presidencia
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