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ESTRATEGIA Y OBJETIVOS DEL PROGRAMA DE CULTURA DEMOCRÁTICA, PAZ Y CONVIVENCIA

La reconstrucción de la convivencia en los diferentes ámbitos y niveles de la vida social colombiana, pero igualmente la reconstrucción del sentido de nación, de Estado y sociedad democráticos, depende de la integración y articulación de diversos planos y dinámicas: de una parte se trata de reconstruir o refundar la política como acción colectiva esencial a la solución de problemas y retos públicos y colectivos; en segundo lugar se requiere rehacer el pacto general de convivencia entre todos los ciudadanos y ciudadanas y entre todas las fuerzas y sectores sociales. En tercer lugar unos y otros requieren de una institucionalidad democrática reconocida, aceptada y efectivamente aplicada. Es decir recuperar y fortalecer el Estado de Derecho, su capacidad de ofrecer protección a los derechos y solución a los conflictos de la vida civil.

Como una dimensión que trasciende o penetra todos esos planos, se encuentra la cultura política, en tanto prácticas, valores, imaginarios y tradiciones respecto del ejercicio del poder y particularmente de la solución de conflictos. En cierto sentido se podría afirmar que la ubicuidad de la violencia, pero al mismo tiempo su complejidad y diversidad está asociada a la dominancia de la cultura no democrática, de formas autoritarias y excluyentes de ejercicio del poder. Un aspecto de ella se relaciona con las lógicas de intolerancia respecto al otro, a lo diverso, que se expresa en forma abierta o sutil, desde lo cotidiano y lo privado hasta la esfera pública, en la exclusión y en los casos extremos en la eliminación o el ataque al otro, percibido como amenaza. En esencia se relaciona con la forma como se conciben y enfrentan los conflictos, en todos los ámbitos. En este sentido la reconstrucción de la convivencia desde los ámbitos micro y locales debe entenderse como un esfuerzo o dinámica de reconstrucción de la cultura política. Este proceso micro, no puede estar desligado de los esfuerzos y acciones a nivel local y nacional para transformar la cultura y las formas de ejercicio violento del poder.
En este sentido afianzar una cultura del respeto, de la noviolencia10, está ligado a la promoción de los derechos humanos como realización del ideal de dignidad humana, en su sentido integral, columna vertebral de la concepción y las prácticas democráticas. No es entendible la cultura democrática por fuera de la cultura viva de los derechos humanos, de su continua promoción, defensa y la prevención ante las amenazas de deterioro o retroceso.

Pero cultura democrática implica también y ante todo, participación, capacidad de movilizarse, de organizarse, de que amplios sectores ciudadanos y del pueblo asuman su destino frente a problemas y retos colectivos o públicos, sea en el espacio más inmediato (el barrio, la comuna) hasta los espacios más mediatos (el municipio, el departamento o el país). Implica participar en forma activa en la construcción de experiencias de convivencia, en el logro de la paz y la reconciliación.


La cultura política es resultado de un proceso de acumulación de experiencias, imaginarios, valores y hábitos en diferentes ámbitos y espacios, desde lo puramente político, hasta lo social, lo institucional mismo y desde lo micro a lo macro y de lo macro a lo micro. Existen actores y fuerzas privilegiadas en su construcción y
difusión: en primer lugar los actores políticos mismos (los partidos, los gobernantes, los funcionarios públicos) y obviamente los proceso y las luchas políticas. En forma creciente son actores y transformadores eficaces la sociedad civil y los movimientos sociales, desde sus iniciativas y prácticas. De otra parte se construye o reconstruye desde la institucionalidad democrática: del estado de derecho y más en general del estado social de derecho, pero no como simple oferta formal, sino como realidades
vivas, resultantes de un ejercicio responsable y consistente de la gestión pública.

Un papel central en la difusión y reconocimiento de los valores y prácticas de la cultura política juegan los medios de información, como cajas de resonancia, pero en muchos casos de validación de esas prácticas. Debe recordarse que si bien se asiste a una época de control creciente de los medios, igualmente se verifica la multiplicación de las formas de comunicación y de construcción desentidos en la sociedad, facilitadas entre otras por la eclosión de las llamadas nuevas tecnologías de la información (v.gr: internet).
Finalmente a pesar de las críticas y la crisis relativa de instituciones como la escuela, ésta y en general el aparato educativo en su conjunto (hoy amplificado con el concepto de educación permanente) sigue teniendo un papel fundamental en la
conformación de imaginarios, de valores, de modelos mentales y también de hábitos y prácticas sociales, en últimas como reproductores de formas dominantes o como generadores de contracultura. Se podría afirmar que se asiste a un universo de subculturas y de formas de ver, de interpretar y hacer la vida social, en las cuales se enfrentan o coexisten valores e imaginarios democráticos y no democráticos, en continua tensión, pero además influenciados por las dinámicas y fuerzas del contexto o de la coyuntura que inclinan el péndulo en una u otra dirección (por ejemplo los efectos del terrorismo, el reclamo al orden, la seguridad y la autoridad etc.).

La transformación de la cultura política dominante y el impulso de formas y expresiones de la cultura democrática, pasa por un largo proceso de desaprendizajes y de aprendizajes, de conductas y de valores, en el cual juega un importante papel la generación de hechos transformadores de ejemplos cotidianos, capaces de convertirse en puntos de referencia y emblemas para los ciudadanos comunes y corrientes, para las organizaciones sociales y políticas y para las nuevas generaciones. Estos ejemplos pueden encontrarse o generarse en muchos espacios y niveles y se requiere sacarlos a la luz, promoverlos y potenciarlos, es allí donde puede radicar la fuerza de estrategias y de una metodología de impulso de la cultura democrática, en su dimensión más vital y transformadora. Estos ejemplos emblemáticos (por ejemplo experiencias de paz en el Magdalena Medio, municipios de paz, conciliadores y jueces de paz), requieren ser afianzados conceptual y metodológicamente, socializarse, ser reconocidos y difundidos, en forma tal que propicien también un efecto de demostración. Su consolidación es una parte importante de los inevitables procesos de negociación y reconciliación que deberán operarse en el nivel macro político en los próximos años, procesos que también requieren ser construidos y fundamentados, en forma tal de no repetir historias pasadas que han conducido al desencanto y el escepticismo e indirectamente han alimentado la lógica de la violencia y la aniquilación del contrario.

Para los próximos tres años FORO orientará buena parte de sus esfuerzos a favorecer, fortalecer y visibilizar las expresiones colectivas de noviolencia y de cultura democrática así como la generación de acciones públicas que afiancen esta cultura en el país, a través del cumplimiento de los siguientes objetivos de este
programa:
· Promover valores y prácticas democráticas que garanticen la convivencia en los diversos ámbitos de la vida de los /as colombianos/ as y contribuir a la renovación de la cultura política en relación con el fortalecimiento de una cultura de la convivencia democrática. De manera específica se pretende:
- Contribuir en la discusión y debate sobre modelos de practicas y experiencias de convivencia y derechos humanos.
- Generar procesos de cualificación y formación de actores sociales en especial de jóvenes y mujeres en temas de derechos humanos y cultura democrática.
- Participar en redes y plataformas de derechos humanos
- Propiciar la generación de espacios en los cuales se formulen iniciativas y desarrollen acciones y experiencias ciudadanas sobre convivencia y derechos humanos.
· Fomentar la generación de opinión pública y movilización ciudadana a favor de la solución negociada del conflicto armado.
- Coadyuvar a la formulación de propuestas e iniciativas ciudadanas frente a la solución negociada del conflicto.
- Participar en las actividades de Foros, talleres y discusiones del Foro Social Mundial en el país y en el mundo relacionadas con el tema del conflicto armado y la paz.
- Generación de un debate público sobre la estrategia de seguridad democrática del actual gobierno nacional y alternativas a la solución negociada del conflicto armado y la paz.
- Publicar artículos y documentos sobre algunas problemáticas del Programa.

   
     

 


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